Doctor por excelencia

De pequeña recuerdo que pasaba muy enferma, tenia muchas enfermedades que me impedían hacer lo que los demás niños hacían. Y sólo soñaba con el día en que llegara el doctor y me diera de alta médica, que me dijera que ya estaba sana y que podía jugar lo que quisiera, subirme donde quiera y comer cualquier cosa.
Ahora un poco más grande doy gracias por no estar enferma, pero me encontré  en una situación parecida ya que seguía  sin poder hacer las cosas que hacían los demás, me daba miedo querer, no podía expresarme, estaba tan insegura de tantas cosas que no sabia por donde caminar. Y ya no era como cuando niña porque no había un doctor que me curara.
Hasta que conocí al Doctor por excelencia fue Dios quien me mostró las razones de porque me sentía  como me sentía, fue Él quien fue sanando heridas que no sabía que existían,  y al  igual que cuando de niña el me sano, ahora me volvía a sanar.
Y les cuento que si de niña me sentí feliz ahora lo soy inmensamente, porque no solo hallé sanación, sino que encontré libertad, amor y paz.
Hoy no se si algo espiritual o físico te esta afectando pero si te aseguro que es Dios quien tiene el control de todo y quien nos hace verdaderamente felices.

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